Antes de considerar el bosque templado valdiviano como un sistema ecológico es necesario identificar a las especies vivientes que hacen parte de este bosque y, en lo posible, la forma en que co-existen o se asocian entre ellas y con el substrato. El témino "flora" tal como se emplea aquí se refiere al conjunto de especies botánicas que viven ("florecen") en una unidad geográfica determinada - en nuestro caso, la región del Lago. Muchas especies tienen nombres usados por la gente del lugar, pero muchos de estos nombres populares, bien que útiles y funcionales en un sentido práctico, carecen de la precisión necesaria: más de una especie puede tener el mismo nombre popular, y una sóla y misma especie puede tener dos o más nombres comunes según el uso que se hace de ella.
El uso de nombres científicos no es, o no es únicamente, una marca de pedantería, sino que garantiza que el nombre designa una sóla especie y ninguna otra. Con el uso del nombre científico, los participantes en una discusión saben exactamente sobre qué especie están hablando. Más allá de la percepción directa de la especie, el nombre científico permite aprender lo que otros han observado antes. Entrar un nombre científico a un robot de búsqueda en internet, tal como Google, tiene una excelente probabilidad de traer un tesoro de informaciones. A la inversa, como dijo Linneo: "Si ignoras el nombre de las cosas, desaparece también lo que sabes de ellas".
Con el fin de presentar las formas de vida que se encuentran en la región del Lago optamos por una aproximación práctica bien que poco científica. Por una parte nos dejamos guiar hacia la identificación por el antiquísimo método de observar el aspecto general: árbol, arbusto, trepadora, hierba, etc. Su aspecto no define científicamente la planta pero nos da una primera idea de lo que estamos buscando. Para muchas especies se encuentran en Internet fotos de conjunto y de detalle que permiten hacer una primera comparación. Por otra parte animamos al aficionado lector a obtener información de las personas del país conforme a los nombres locales, vernaculares, que estamos proporcionado junto con el nombre científico. Tanto como es posible y práctico proporcionamos las equivalencias entre nombres científicos y populares.
En internet se encuentran respuestas a casi todo - sujetas a un personal examen crítico. Una breve y simplificada revisión de téminos botánicos parece oportuna. "Plantas vasculares" se refiere a todas, excepto las algas. Las angiospermas son las plantas con flores, pero en algunas de ellas las flores son muy difíciles de ver. Las gimnospermas ("semillas desnudas") son todas las otras (no es una buena definición pero una noción útil); entre las gimnospermas encontramos las coníferas, la familia extendida de los pinos. Las monocotiledóneas brotan con una sóla hoja, como el trigo. Las dicotiledóneas brotan con dos hojas, como el girasol. El término "endémico" se aplica a especies que viven en una región geográfica delimitada y ninguna otra. Sería absurdo entender el endemismo como la existencia de plantas que respetan límites políticos; pero es posible que toda la región en la cual existe una especie endémica esté comprendida dentro de los límites de una entidad política. "Deciduo" o de hoja caduca se refiere a plantas, particularmente árboles, que anualmente se despojan de sus hojas. Más allá de estas simplificaciones, internet ofrece una panoplia de términos botánicos que se pueden interiorizar uno por uno, a medida que ello sea útil.
Los libros llamados "Flora" permiten, dentro de una región geográfica dada, llegar al nombre de una especie vegetal a través de la observación de ciertas características. Tales libros son utilísimos y permiten evitar gran parte - pero no todo - el trabajo de identificar una especie por su nombre científico. Una "Flora del Lago Todos los Santos" no existe aún. Lo más parecido a lo que necesitamos es la "Flora del Parque Nacional Puyehue", preparada por Mélica Muñz, del Museo Nacional de Chile. El Parque Puyehue es vecino al Todos los Santos por el norte y su flora es muy parecida pero no idéntica. Desafortunadamente la Flora del PN Puyehue está agotada. Para perseverar en el reconocimiento de las especies vegetales de la región recomendamos la "Flora silvestre de Chile - Zona Araucana", por Adriana Hoffmann, publicada por la Fundación Claudio Gay, generalmente disponible en las librerías del ramo. Para una investigación profundizada existe una Flora de Chile con todas las especies botánicas presentes en el país, publicada por la Universidad de Concepción. Esta es una base científica excelente y muy necesaria pero su uso reclama algunos medios que no están necesariamente al alcance del novicio. Eso incluye los términos botánicos así como el tiempo y la oportunidad de examinar ciertos órganos de las plantas, tales como las flores.
Para un conocimiento más profundo de los biomas de la selva pluvial de Chile y Argentina recomendamos "Ecología de los Bosques Nativos de Chile", un compendio de lo que se sabía en 1995, con aportes sobre diversos aspectos contribuídos por los especialistas más autorizados. Este libro fue editador por Juan Armesto, Carolina Villagrán y Mary Kalin Arroyo, y publicado por Editorial Universitaria en Santiago. En 2007, el respetado Néstor de los estudios de la selva pluvial de Chile y Argentina, con Claudio Donoso Zegers, editó una obra cooperativa: "Las especies arbóreas de los bosques templados de Chile y Argentina - Autoecologia", impreso por Marisa Cuneo en Valdivia.
Una investigación realizada a comienzos de los años 1970 produjo una lista de 237 plantas vasculares para el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, cuya área geográfica coincide en gran medida con la región del Lago. Esto viene a ser una parte considerable del número total de especies botánicas de la selva pluvial de Chile y Argentina, que se da como del orden de 450. Algunas especies pueden haber escapado al inventario inicial, pero éste permanece siempre como un buen punto de partida. Es probable que la existencia de otras especies pueda ser probada, mientras la lista de especies introducidas ("neófitas"), no incluídas en las 237, continúa creciendo. Con este preámbulo procedemos a presentar una selección de especies de la flora del Lago.

Coihue, Nothofagus dombeyi, a veces escrito "coigue" sin que exista una buena razón para ello, es el árbol grande más frecuente en la región. Dondequiera que uno se encuentre en torno al Lago, es muy probable que haya un coihue en las proximidades. En cualquier foto tomada en la región probablemente muestra uno o varios coihues. Una vez reconocido, el perfil estratificado de las ramas del coihue permanece anclado en la memoria. Los coihues crecen hasta 50 metros de alto y la corona siempre se sitúa un poco más arriba del nivel general de la canopia. Se puede afirmar que el coiuhue es un pilar principal del sistema ecológico terrestre, presente en muchos de los biomas forestales de la región. Las semillas pequeñas, distribuídas por el viento, le proporcionan una primera opción para colonizar espacios forestales despejados por causa de un árbol caído, un deslizamiento de tierra o el fuego. Para afianzar la ventaja de llegar primero y tener acceso a la luz, se observa que los renuevos se afriman ya en hendiduras o huecos de los árboles caídos. El habitat del coihue se extiende al interior de la región nevada: sus ramas son flexibles pero tenaces, y si se encuentran sobrecargadas de nieve ceden sin quebrarse hasta que la nieve cae. Estos árboles viven unos 400 a 500 años. La madera de los especímenes viejos es densa y resistente a la pudrición, mientras que los especímenes jóvenes, participanres en una carrera para acceder al dominio y acceso a la luz, tienen madera blanda ("hualle"). Debido a su tamaño y accesibilidad - coihues grandes se encontraban en todas partes - el pueblo indígena usaba palos de coihue para tallar sus canoas ("huampo") y extraer las grandes tablas necesarias para construir las embarcaciones de tablas cosidas llamadas "dalca". El coihue se ecnuentra asociado a una "micorhiza", un hongo que le ayuda a absorber minerales del suelo y recibe en cambio nutrientes del árbol. Esta asociación mutualista proporciona una posible explicación de la capacidad de este árbol de crecer más rápido y más alto que las especies concurrentes. La flor del coihue es minúscula y fertilizada por el viento. El viento también distribuye las semillas.
El género Nothofagus, perteneciente a las dicotiledóneas angiospermas, es un componente principal de la selva pluvial austral. Antiguamente se clasificaba como parte de la familia de las hayas (Fagaceae) pero investigaciones recientes le otorgan la independencia. El género Nothofagus está presente en el sur de Sudamérica, Nueva Zelandia, Australia, Nueva Guinea y Nueva Caledonia. Algunas especies son siempreverdes mientras que otras son deciduas. Además del coihue, otras tres especies de Nothofagus se encuentran en la región del Lago: ñirre, N. antarctica; coihue de Magallanes, N. betuloides; y lenga, N. pumilio. La lenga, el ñirre y el coihue de Magallanes tienen adaptaciones más específicas que el coihue a condiciones extremas de frío y crecen en el espacio que queda entre los bosques de coihue y el límite de la vegetación arbórea. Estas especies son de hoja decidua y en el otoño, vista desde el Lago, su región se colora de amarillo rojizo. El coihue de Magallanes y la lenga en esta región llegan sólo al tamaño de arbustos, pero más al sur conforman árboles de tamaño considerable y su madera es estimada.
A este punto, si ha dado seguimiento en el terreno, usted reconoce un coihue, su tonalidad de verde y el aspecto estratificado de sus ramas: el lago Todos los Santos comienza a serle familiar. Usted notará también dos hábitos del coihue: dentro del bosque, un enorme tronco con una pequeña canopia sobre el nivel general del bosque; y especímenes más jóvenes que viven sobre tierras que fueron por alguna razón despojadas de vegetación, los cuales extienden sus magníficas ramas para tomar toda la luz solar que pueden. Usted también ha trabado conocimiento con el género Nothofagus, una herencia del continente de Gondwana: plantas que florecen pero que sin embargo confían al viento su polinización y diseminación de las semillas. A continuaciín examinaremos los representantes locales del grupo que de alguna manera reconocemos como "pinos".
Alerce, lahuen, Fitzroya cupressoides, es un árbol del grupo de los cipreses que puede crecer hasta más de 50 metros de altura y más de 3000 años de edad. Algunos alerces que viven como contemporáneos nuestros ya eran viejos cuando Colón navegó el Atlántico en ambas direcciones, cuando Poncio Pilato se lavó las manos y cuando Homero declamaba la Ilíada - pero la triste realidad es que no quedan muchos alerces viejos. La palabra "alerce" designa en forma legítima a la especie Larix europaea, un pino que crece en los Alpes, los Apeninos y los Cárpatos; llamar con este nombre a la especie Fitzroya cupressoides es un vicio colonial. El nombre "Fitzroya" recuerda al capitán FitzRoy del "Beagle"; es un nombre útil porque no existen otras fitzroyas en esta región, pero la realidad práctica es que pocas personas reconocen para esta especie otro nombre que no sea "alerce". La madera de color rojo del alerce es de extraordinaria calidad, fácil de trabajar y resistente a la pudrición. Fue usada para hacer tejuelas, en construcción general y en construcción naval.
Por la excepcional calidad de su madera, el alerce fue actor involuntario de un curioso episodio de historia económica. Por unos siglos de colonia, el oro, la plata y los metales extraídos por la mano de obra esclava de los indígenas fue transportada a Europa. La exportación no dejó en la colonia un diez para monetarizar los intercambios comerciales locales, y así vino a ser que la tabla de alerce se convirtió en una especie de moneda de referencia para el comercio: esta casa, este predio, este hato de ganado, vale tantas tablas de alerce. Esta madera fue exportada de Chiloé a Chile Central y al Perú. El alerce fue también objeto de intentos fallidos de protección: una ley piadosa prohibió cortar árboles de alerce vivos, permitiendo sin embargo cortar los árboles después de muertos. Un expediente que permitió explotar el alerce despues de la defunción del arbol, y motivación inextinguible de incendios forestales.
Las semillas del alerce tienen unas alitas que facilitan su dispersión por el viento. La estrategia de supervivencia de la fitzroya incluye su capacidad de vivir aun si la luz a disposición es escasa, asociada a un crecimiento lento y larga vida. Los jóvenes alerces con frecuencia permanecen a la sombra de árboles de especies de crecimiento rápido, como el coihue. Al cabo de algunos siglos o medio milenio llega el dia en que el coihue cae bajo el peso de sus años; para entonces, el alerce ya está arraigado y listo para ocupar el claro que deja el árbol caído. Esta estrategia tenaz y paciente de la fitzroya tuvo éxito hasta que llegó el hombre y devastó sus efectivos. Algunos observadores apuntaron una supuesta preferencia de la fitzroya por lugares rocosos y difícilmente accesibles en lo alto de las montañas. En realidad, este árbol crece muy bien en las llanuras húmedas, pero no despliega la rapidez de crecimiento necesaria para interesar a los humanos en el establecimiento de plantaciones.
Pero, dónde se puede ver una fitzroya? Las llanuras saturadas de agua que se extienden entre Puerto Montt y Puerto Varas estuvieron en un tiempo habitadas por bosques de alerce pero estos árboles magníficos fueron reducidos a madera, hasta el último ejemplar. En torno a la localidad de Alerce algunos habitantes de escasos recursos continúan desenterrando las raíces enterradas de los árboles faenados en otro tiempo y extraen un modesto ingreso de la transformación de esas reliquias en objetos diversos. Actualmente, para ver un alerce hay que mirar en parques públicos o privados; pero necesariamente esos árboles son aún infantes de apenas un siglo de edad, poco más, poco menos. Alerces viejos existen en la región del Lago en lo alto de las montañas, en lugares de difícil acceso. Para ir a tales lugares es necesario un guía y un dia de marcha. La forma más conveniente de tener la experiencia de estos árboles venerables es visitar el Parque Pumalín creado por Douglas Tompkins en Chaitén. Tompkins condujo una áspera batalla cuesta arriba para rescatar una parte de los admirables rodales de Chaitén del "desarrollo", y así se debe comprender que en el Parque Pumalín no sea permitido tanto como tocar estos árboles venerables.
La longevidad del alerce condujo a esta especie a un "cuello de botella de la evolución"; pocas generaciones de alerce se han sucedido en los 10 o 15 mil años transcurridos desde que los glaciares se retiraron. En tal tiempo las gramíneas anuales habrán tenido 10 o 15 mil generaciones para adaptarse a un ambiente siempre cambiante. En el extremo sur del continente sudamericano el ámbito geográfico es relativamente inestable, sujeto a terremotos, deslizamientos de tierra, el avance y retroceso de glaciares y vientos violentos. La estrategia paciente de la fitzroya se adapta mal a la acelerada devastación de recursos naturales característica de nuestros tiempos bajo el principio económico de que todo recurso será reemplazado por otro.
Además del alerce, el género de las Cupresáceas tiene en la región del Lago otro representante: lahuán, ciprés, ciprés de las Guaitecas, ten, Pilgerodendron uviferum. Este ciprés es un árbol de hasta 40 metros de altura que en su hábito tiene similitud con el alerce. La principal región de distribución de esta especie se encuentra más al sur que el Lago, en Chiloé y en la región magallánica. La madera del ciprés es de color amarillo y emite un perfume grato. Fácil de trabajar y con excelente resistencia a la descomposición, es muy estimada en construcción naval y en la fabricación de muebles. El ciprés crece en suelos muy húmedos o anegados. No es fácil de ver en la región del Lago porque, tal como el alerce, ha sido severamente decimado. Algunos bosquetes de ciprés subsisten en las laderas del Puntiagudo.
Las gimnospermas están representadas en la región del Lago por dos especies más: Podocarpus nubigena y Saxegothaea conspicua, ambas de las Podocarpaceae. Podocarpus nubigena, mañiu macho, crece sobre suelo poco profundo y húmedo hasta unos 30 metros de altura. Las hojas tienen de 3 a 5 cm de alrgo y son tiesas. Esta especie produce una baya jugosa del tamaño de 1 cm, de color rojo cuando madura. La Saxegothaea conspicua, mañiu hembra, crece sólo hasta unos 15 metros, con hojas de textura suave de 1.5 a 2.5 cm. Esta especie produce un fruto seco y leñoso. La madera de ambas especies es de color amarillo brillante y de atractiva vena, apreciada en ebanistería.
Muermo, ulmo, Eucryphia cordifolia, es un robusto órbol que crece hasta unos 40 metros de altura. El nombre ulmo, u olmo, se aplica legítimamente a Ulmus minor, un árbol caducifolio europeo; su aplicación a la especie Eucryphia cordifolia, la cual tiene en muermo un nombre indígena legítimo y unívoco, es infortunada y causa de confusión. En medio del verano austral, en torno al Lago se divisan los muermos vestidos suntuosamente de flores blancas asiduamente visitadas por abejas y otros insectos. Observando una rama de muermo se reconocen las semillas del año anterior junto a las flores del presente; en efecto, este árbol entrega sus semillas con un defase de un año. Las semillas del muermo tienen un ala que facilita su distribución por el viento. La corteza del muermo es rica en tanino. Su madera es de color marrón y utilizada ven la construcción; también es una leña de buena calidad. A diferencia de coihues y alerces, los muermos son capaces de regenerarse a partir de los tocones cuando el viento o el hombre destruye el tronco. Esta cualidad permite al muermo de defender su puesto en el bosque contra los renuevos de otras especies que tratan de conquistar el espacio temporalmente libre.
La miel fabricada por las abejas en la estación en la cual visitan los muermos, llamada "miel de ulmo", es una institución en Chile por la calidad, perfume y textura. Desgraciadamente, "el mercado" todavía no ha decidido que toda melaza viscosa vendida como "miel de ulmo" sea producido por abejas y derivada de las flores dle muermo.
Las Eucryphiaceae conforman un linaje gondwaniano. En Chile existe una segunda especie: Eucryphia glutinosa, guindo santo, un espléndido arbusto que sirve también en jardinería. En Australia viven otras cinco especies que pertenecen a este grupo.
El teñiu o tineo, Weinmannia trichosperma, crece hasta unos 40 metros de altura y se cuenta entre los dominantes del bosque; para su crecimiento depende del acceso a la luz. En la región del Lago su presencia es característica entro los 250 y los 400 metros de altitud, donde puede cubrir de 25% a 50% del espacio en la canopia. Florece en primavera, hacia noviembre, y sus flores son inicialmente blancas, girando luego al rosado. Estas flores proporcionan un excelente botín a las abejas, el cual resulta una óptima miel primaveral, menos conocida que la famosa miel de ulmo. Las semillas del tineo son pequeñísimas; esta propiedad favorece su distribución por el viento pero hace la supervivencia de las plátulas altamente dependiente de la presencia de humedad en el suelo. Los individuos muy jóvenes tiene una mayor probabilidad de éxito cuando existen a la sombra del helecho llamado ampe, Lophosoria quadripinata. La madera del tineo es dura y tiene una hermosa vena pero es poco utilizada en construcción; la causa es que los termites (chalilos) de la región tienen una decidida preferencia por consumir esta madera.
El teñiu pertenece a la familia de las Cunionaceae, un linaje tropical que encontró la forma de adpatarse a la selva austral. Del mismo linaje es la tiaca, Caldcluvia paniculata. La tiaca puede crecer hasta unos 20 metros y frecuentemente se encuentra como parte de la vegetación de sotobosque.
El tique, olivillo, aceitunillo, palo muerto, Aextoxicon punctatum, es el único representante del género Aextoxicae. Este árbol crece hasta unos 20 a 25 metros y es frecuente en las exposiciones más cálidas a alturas próximas al espejo del Lago. El nombre indígena "tique" es siempre ampliamente reconocido, aunque sometido a la competencia de la palabra "olivillo", la cual se refiere a su fruto que, con algúna fantasía, podría ser visto como una pequeña aceituna. "Palo muerto" es otro nombre castellano para un árbol que no existe en Castilla, y se refiere a su aspecto pálido cuando visto a distancia, debido al color blanquecino de la cara inferior de la hoja. "Aextoxicon" hace referencia a la supuesta toxicidad del árbol, o de su sombra, para las cabras que se estacionan debajo de él, mientras que "punctatum" alude a los puntos rojos que se observan en el reverso de la hoja. El tique existe también en los bosques relictos de San Jorge y Talinay en la región semiárida al norte de Santiago.
La tepa, huahuan, Laurelopsis philippiana, un árbol frecuente en la región, tiene hojas que despiden un perfume agradable, como de loción para después de afeitarse. A pesar de este auspicio, la madera obtenida de este árbol es poco apreciada por su olor desagradable. Las semillas son pequeñas y peludas, lo que les ayuda en la dispersión por el viento. El huahuan pertenece al linaje tropical de las Monimiaceae. En este mismo género se sitúa el laurel o trihue, Laurelia sempervirens. La presencia del trihue en la región del Lago es marginal. Las hojas del trihue tiene un contorno aserrado, con en la punta de cada diente de sierra, una glándula que genera un óleo aromático. La designación de este árbol con el nombre de laurel es inadecuada y sus hojas no son aptas para la preparación de alimentos.
El gevuin o avellano, Gevuina avellana, es un árbol o arbusto particularmente atractivo que cualquier persona de la región le podrá señalar. Las flores blancas con giros amarillos son visitadas con placer visible y audible por abejas y otros insectos polinizadores. El fruto, llamado avellana, es una nuez comestible. Durante una larga estación es posible ver las nueces inmaduras verdes y rojas en coexistencia con las nueces maduras, que son negras. Como hemos visto con el muermo, estas semillas caen sólo en el otoño del año siguiente. Algunos roedores nativos, junto con consumir las nueces, también ayudan a dispersar las semillas. Las avellanas fueron una parte importante de la nutrición de los primeros habitantes del sur de Chile. En algunos mercados se pueden obtener estas nueces tostadas como aperitivo. Algunos esfuerzos se han encaminado a cultivar este árbol en plantaciones.
El notro o ciruelillo, Embothrium coccineum, llamado "Chilean firebush" en las jardinerías internacionales, ofrece una floración abundante desde la primavera hasta el otoño. Las flores rojas, tubulares y ricas en néctar son asiduamente visitadas por colibrñes y también por el fiofio (Elaenia albiceps). El notro está presente en la selva pluvial y mas allá hasta el estrecho de Magallanes, y ello explica parcialmente la existencia de colibríes, un linaje aviario eminentemente tropical, en esas altas latitudes. El notro se ha usado como árbol decorativo en parques en lugares como Puerto Varas.
El avellano y el notro pertenecen a las Proteaceae, un grupo de árboles propio de los bosques pluviosos del hemisferio Sur. Las proteáceas son generalmente de tamaño mediano, y algunas especies se prestan admirablemente a decorar parques. La madera de las proteáceas tiene una vena atractiva y son apreciadas para la ebanistería, por lo que árboles de tamaño apropiado para cortar se han vuelto escasos. Afortunadamente estas especies no esperan a tener tamaño adulto para iniciar la reprodución. Las hojas del huinque, fuinque, Lomatia ferruginea, han encontrado un mercado de exportación en el Japón, donde son utilizadas para proósitos decorativos. La madera del radal, Lomatia hirsuta, es particularmente buscada para muebles finos. Otra proteácea presente en la región del Lago es piñol o corcolén, Lomatia dentata.
El Arrayan o temu, Luma apiculata, según su ambiente inmediato, puede crecer hasta unos 15 metros o permanecer siempre del tamaño de un arbusto. El temu tiene una floración prolongada durante la cual permanece cubierto de flores blancas muy frecuentadas por las abejas. Su corteza suave y de un color naranja brillante hace de este árbol un maravilloso ornamento. Produce una baya de color negro brillante, llamada "cauchau", que es comestible pero insípida. El temu se asocia con abundante disponibilidad de agua y crece en sectores húmedos del bosque y próximo a las playas.
El temu se ve aplicado por el vulgo el nombre "arrayan", el cual en la lengua castellana pertenece a la especie Myrtus communis, natural de la Europa merdidional y el norte de Africa. Efectivamente el temu pertenece al mismo orden de las Myrtales. Hay en Chile dos o más especies del mismo grupo que se ven aplicar este nombre en forma indistinta. Con nueve especies del tamaño entre árbol y arbusto, las mirtáceas representan el grupo más diversificado en la región. Las otras mirtáceas son:
La luma o reloncaví, Amomyrtus luma, un árbol que crece lentamente hasta alcanzar unos 20 metros y pose una madera particularmente pesada y dura; esta ha sido usada para fabricar mangos de herramientas y bastones semejantes a los que sirven de argumento a la policía y que los chilenos han dado en llamar afectuosamente "la luma". La luma también es apreciada como buena leña para el fuego.
La patagua o petra, Myrceugenia exsucca, un árbol de 10 a 15 metros que habita muy cerca de los cuerpos de agua. Su corteza tiene largas fisuras longitudinales que parecen enredaderas trepando al árbol y le dan un aspecto que recuerda los manglares tropicales. La patagua se utiliza a veces para consolidar las riberas de los ríos.
Las otras mirtáceas presentes en la región son: el melí, Amomyrtus meli; la luma blanca, Myrceugenia chrysocarpa; el tepu, Tepualia stipularis; Myrceugenia planipes; Myrteola nummularia; y la murta o murtilla, Ugni molinae, un arbusto del que hablaremos máa abajo.
El canelo o fuée, Drymis winterii, vive en zonas muy húmedas o anegadas. Su madera se usa en la fabricación de muebles e instrumentos musicales. Los cronistas relatan que para la nación mapuche este árbol era sagrado y que sus hojas servían como símbolo de paz. Su madera no sirve para el fuego abierto porque despide un humo acre. La región del canelo se extiende hasta el estrecho de Magallanes donde en 1578 fue reconocido por un cierto capitán Winter de la expedición de Sir Francis Drake como preventivo para el escorbuto. Por ello, en el idioma inglés el canelo se llama también "Winter's bark", corteza de Winter. El canelo pertenece a la familia de las Winteraceae. Una varieda de canelo, Drymis winterii andina, crece en el clima frío de la alta montaña.
El palo santo o trevo, Dasyphyllum diacanthoides, es un árbol que crece hasta unos 15 a 20 metros y tiene espinas en la base de las hojas. Pertenece a la gran familia de las Compositae o Asteraceae y, como se podría esperar, sus semillas toman el vuelo, tal como los dientes de león y los cardos, sujetas a un gracioso paracaídas.
Las palabras "arbusto" y "matorral" no son particularmente exactas en su significado pero son términos útiles: tan sólo tener una idea del tamaño de una especie puede apoyar a su identificación. Si la planta crece más de 10 metros, bien puede ser calificada como un árbol, sin olvidar que el arte del bonsai nos enseña a criar en un macetero lo que normalmente es un árbol de talla monumental. En la región del Lago es posible encontrar un coihue o alerce que crece en forma de arbusto debido a las condiciones del suelo, del clima o ambas. Las plantas que veremos aqui tienen en común troncos y ramas lígneas, de constitución leñosa. "Lígneo" se opone a "herbáceo", eso es, plantas de tallos y ramas que no califican como "leña". Algunas plantas leñosas se pueden clasificar como "enredaderas", "trepadoras" o aún "epifitas", y se tratará de ellas en otras secciones.
La mirtácea llamada uñi, murta o murtilla, Ugni molinae, es un arbusto pequeño que porta en otoño bayas comestibles llamadas "murta" o "murtilla". Estas bayas son rojas cuando no están maduras y giran al rosado blanquecino cuando maduran. Son dulces, aromáticas y buen comestible. Ellas han sido usadas desde tiempos inmemoriales para hacer chicha y más recientemente para hacer conservas y decorar pasteles. En su estación las murtas se proponen en venta, generalmente por niños, en el camino de Puerto Varas a Petrohué, en torno a Ensenada, la capital de la murtilla.
El maqui, Aristotelia chilensis, es un arbusto que crece a un tamaño de 5 metros y produce una baya de 4 a 5 m de diámetro, rica en azúcar y tanino. Además de su uso local para fabricar chicha, el jugo de maqui ha sido usado para dar un color más oscuro y un cuerpo más vigoroso a vinos débiles. Las bayas del maqui son apreciadas igualmente por niños y aves, en particular la torcaza Columba araucana. Antiguamente, el maqui fue cosechado para conservar seco; para su uso se molía la baya seca con sus semillas en mortero de piedra ("molejón") y en forma de harina se agregaba a la comida. El maqui es "dioico", es decir, tiene individuos femeninos que portan el fruto, e individuos masculinos. Las semillas son diligentemente diseminadas por las aves, las cuales hacen del maqui un colonizador pionero de tierras rozadas a fuego y un agente de protección contra la erosión. El maqui pertenece a las Elaeocarpaceae y es el único representante de esta familia en al región del Lago.
El chilco, Fuchsia magellanica, crece hasta unos 5 metros al borde del bosque y en la proximidad del agua. Sus flores colgantes de color rojo y malva, visitadas por colibríes, le han conquistado un lugar en jardinería. El chilco magallánico es bastante resistente al frío, no así la mayor parte de las variedades cultivadas, las cuales derivan de fucsias tropicales de flores más grandes que el chilco. Una subespecie de chilco, Fuchsia magellanica molinae, tiene flores blancas con ligeros arreboles. El chilco pertenece al linaje tropical de las Onagraceae.
El panguil o matico, Buddleja globosa, es un arbusto de flores amarillas agrupadas en cabezas globulares de 1.5 cm de diámetro. Las hojas tienen una textura corrugada, cubiertas de pelos que las hacen parecer grises. Las flores y hojas del panguil tienen diversas aplicaciones en medicina popular. La planta pertenece al género Buddleja.
El taique, Desfontainea spinosa, es un arbusto de sotobosque presente en el estrato de 700 a 900 metros de altura. Produce una flor roja en forma de embudo, del tipo que los colibríes encuentran confortable. Las hojas, que tienen algunas espinas, se usan para producir una tintura amarilla. Los taxonomistas han cambiado el nombre Desfontainea a Chiropetalon, de la familia de las Euphorbiaceae; los recursos del internet todavía no se han ajustado completamente a este cambio.
El huique o mataratones, Coriaria ruscifolia, es común en las costas rocosas del Lago y en torno a Petrohué. A su baya, madura en febrero, se le atribuyen propiedades de veneno para ratas. En otra versión del caso, se le atribuyen propiedades tóxicas a toda la planta, excepto a la baya. Hágase indicar el huique y, mientras la verdad sobre su toxicidad emerge, evite que sus niños consuman esas bayas. El huique pertenece a la familia de las Coriariaceae. A veces es descrito como una planta trepadora.
El pillopillo o palo hediondo, Ovidia pillopillo tiene propiedades tóxicas, catárticas y eméticas. En pequeñas dosis se usa como antihelmíntico. Los primeros habitantes del país lo usaron para capturar peces por medio del zumo obtenido de sus ramas. Su madera flexible se usa para fabricar guitarras. Pertenece a la familia des las Thymelaeaceae.
El aromo o pedhue, Azara lanceolata, es un arbusto que florece a comienzos de la primavera. Sus flores son amarillas, las bayas que producen grises. Utilizado como ornamento. Pertenece a la familia de las Flacourtiaceae y no se debe confndir con el aromo australiano, una leguminosa de flor invernal.
El michay, Berberis darwinii, crece en suelos bien drenados, tales como en las laderas del Osorno. Florece abundantement con graciosas flores de color amarillo anaranjado y produce bayas vistosamente coloridas. Sus raíces han sido utilizadas para teñir lana de amarillo. Sus hojas tienen pequeñas espinas. Pertenece a la familia de las Berberidaceae, un grupo que globalmente contiene unas 450 especies. De ellas, seis están presentes en la región del Lago: Berberis darwinii, B. buxifolia, B. linearifolia, B. montana, B. percei, B. trigona, y podría haber más, todas ellas llamadas michay. Efectivamente no es fácil reconocerlas, y además algunas de ellas producen híbridos. En la Patagonia árida al este de los Andes algunos michay son llamados calafate, en particular Berberis buxifolia. Tal como michay, el término calafate es incierto y puede referirse a diversas especies.
La chaura, Pernettya sp., es un arbustito ligeramente picante al tacto, notable por sus bayas de colores que parecen pequeñas manzanas. Ellas perteneces al grupo de las Ericaceae. En la región se reconocen cinco especies de pernettya: Gaultheria antarctica, Gaultheria phyllyreifolia, Pernettya furiens, Pernettya poeppigii, Pernettya pumilia, todas ellas llamadas chaura.
El caso del michay y de la chaura ilustra una dificultad con los nombres populares: estos nombres son útiles y tiene una lógica práctica pero pueden no ser unívocos, es decir, varias especies botánicas pueden responder a un mismo nombre vernacular. Camine por las laderas del Osorno para disfrutar de la vista de los matorrales de chaura y de michay con sus flores brillantes y sus frutos de colores.
La quila, Chusquea quila, pertenece a la familia de las Poaceace, antes llamadas gramíneas, y dentro de ese grupo a la subfamilia de las Bambusoideae, los bambúes. A diferencia de muchos otros bambúes, la quila hace ramas secundarias que salen de la caña principal y le sirven para sujetarse de los áboles y trepar hacia la luz. Las cañas de quila pueden crecer hasta unos 15 metros y a través de la densa ocupación del espacio la especie consigue excluir el crecimiento de otras plantas en los claros de bosque que controla. Los primeros habitantes de la región usaron los brotes de quila, llamados "huilo", cocidos al rescoldo, para consumirlos al natural o con sal y ají. El ganado que se confía al bosque para pastorear se alimenta principalmente de las hojas de quila. Durante períodos de sequía, las quilas arden con facilidad y sostienen incendios devastadores.
Muchas especies de bambú tienen cañas huecas, no así el género Chusquea. Los bambúes son poáceas, ex-gramíneas, pero sus tallos son duros y leñoso en una forma que les es característica. Tal como todas las poáceas, producen sus semillas al unísono de manera que los animales granívoros no puedan consumirlas todas y queden las suficientes para asegurar la próxima generación. Los bambúes viven muchos añoa sin florecer hasta que un misteriosos reloj biológico los llama a procrear y morir. La "flor de la quila" ocurre cada 50 o 60 años, y este evento a su vez origina un episodio de explosión demográfica de los pequeóoa roedores nativos del bosque, quienes por unos meses encuentran un suministro virtualmente ilimitado de alimento. La última flor de la quila tuvo lugar a comienzos de los años 1990.
Además de la quila, es frecuente en la región el colihue, Chusquea culeou. Las cañas del colihue no hacen ramas y son apreciadas para diversos usos, como por ejemplo, apoyar las matas de poroto en el huerto. Otro bambú: tihuén, Chusquea montana, crece en situaciones de mayor altura. El tihuén sirve de alimento preferido al ganado entregado a sus propios medios en el bosque.
Existen más arbustos y matorrales que los glosados aquí, pero por el momento dejaremos el sujeto en este punto.
La selva valdiviana contiene una diversidad de enredaderas y trepadoras leñosas, cosa no común en bosques del clima templado. Los pueblos primeros hallaron una diversidad de usos para estas plantas. Ellas llevan en conjunto el nombre popular "voqui". Los voquis pueden ser grandes o pequeños. Sirven para tejer canastos y objetos similares, para amarrar partes de la casa, como plantas medicinales y como fuentes de alimento. El hecho de que estas plantas se enreden o trepen sobre otras plantas es incidental en términos botánicos: estas plantas pertenecen a taxones muy diversos.
El pehuelden, pahualdin o voqui naranjo, Hydrangea serratifolia, es una vigorosa enredadera que crece junto con los árboles más altos del bosque y cuyo tronco alcanza a más de 10 cm de diámetro. El pahualdín produce a la altura de la canopia una vistosa flor. Pertenece a la familia de las Hydrangeaceae y es un pariente próximo de las hortensias de jardinerña. Se usa ocasionalmente para crear un frente verde y un pasaje con sombra en negocios vecinos a la carretera.
El voqui valdiviano, Campsidium valdivianum hace parte de las Bignoniaceae. Se confunde a veces con el pipilvoqui Boquila trifoliata, igualmente una Bignoniaceae.
El quilmay o voqui quilmay, Elytropus chilensis, tiene flores blancas que emiten un perfume agradable. Esta planta tiene propiedades tóxicas y es usada a veces como purgante y abortivo.
El mahul, Cissus striata, se usa en cestería y como cuerdas para construir la "ruka", habitación tradicional del pueblo mapuche.
El pilpil voqui o voqui blanco, Boquila trifoliata pertenece a las Lardizabalaceae. Es usado como colirio y también como afrodisíaco.
El coicopihue o pichi-copihue, Phylesia magellanica, crece en el sotobosque, apoyándose y trepando sobre los troncos. Tiene ramas nudosas muy tenaces. La flor es similar a la del copihue pero más pequeña; el copihue (Lapageria rosea) no está naturalmente presente en la región del Lago. El coicopihue se describe a veces como epifita, es decir, que crece sobre los árboles. Tal como el copihue, el coicopihue pertenece a las Philesiaceae y es una monocotiledónea.
La quilineja, Luzuriaga radicans, también una Philesiaceae, tiene ramas tiesas que se usan para fabricar escobas. Se dice también que de la quilineja hace su vestido el temible trauco. Disfrazado con quilineja, el trauco espera pacientemente, emperchado en una rama baja, a que pase una doncella imprudente para asaltarla.
La botellita o voquivoqui, Mitraria coccinea, es otra planta de sotobosque que se apoya sobre los árboles y dispone graciosamente sus flores tubulares rojas. La botellita pertenece a las Gesneriaceae. Other gesneriáceas de flores atractivas son la medallita o canucán, Sarmienta repens; y la estrellita, Asteranthera ovata.
Las epifitas se define como plantas que crecen sobre otras plantas. Algunas epifitas usan plantas mayores establecidas antes simplemente como un conveniente soporte; otras epifitas extraen nutrición de su mesonero y son por lo tnto parasitarias. Muchos helechos, musgos y líquenes son epifíticos; de ellos no trataremos aquí sino en las secciones específicamente dedicadas a esos taxones.
El rucachucao, Nertera granadensis, es una plantita que forma cojinetes verdes con minúsculas bayas rojas. Se usa para curar heridas y ha entrado a la jardinería para adornar fuentes de agua. Pertenece a las Rubiaceae.
El quintral, Tristerix corymbosa, crece sobre coihues, ílamos y otros írboles. Esta planta extrae su nutrición al estado crudo de su mesonero y luego, como sugieren sus hojas verdes, efectúa su propia fotosíntesis. Por esto se describe como "hemiparásito", una planta que parasita a mitad solamente. El quintral tiene un prolongado período de floración, con flores de color naranja brillante que atraen a los picaflores y les proporcionan alimento cuando otras plantas no florecen.
La chupalla, Fascicularia bicolor, es la única representante der las Bromeliaceae que crece en la región del Lago. Pertenece al mismo grupo de las piñas, más propiamente llamadas ananá.
Bajo el término de "helechos" introduciremos varios grupos que tienen en común su reproducción por esporas; estas plantas no tienen "flores". Muchas de ellas, pero no todas, responden a la imagen convencional de lo que es un helecho. En términos de evolución estas plantas son de antiguo linaje: ellas existían muchos antes de que las Angiospermae aparecieran sobre el planeta. Algunas de estas plantas son bien características y conocidas por las personas de la región.
El ampe, queille o palmita, Lophosoria quadripinnata, es el único representate de las Lophosoriaceae en la región. Sus hojas, que se usan para presentar ramos de flores, se han vuelto un producto de exportación. Los brotes tiernos son comestibles y fueron parte de la dieta autóctona, cocidos al rescoldo.
El nombre de pasto costilla, costilla de vaca o quilquil, Blechnum sp. se aplica a seis especies presentes en la región del Lago: Blechnum arcuatum, B. blechnoides, B. chilense, B. hastatum, B. magellanicum y B. penna-marina.. Todas ellas pertenecen al grupo de las Blechnaceae. <7p>
La hierba del platero, limpia-plata o cola de caballo, Equisetum bogotense, es única representante de las Equisetaceae en la región. A distancia parece una champa de pasto pero, a medida que el ojo aprende a reconocer características botánicas, observa algo fundamentalmente diferente. La yerba del platero se encuentra en diversos habitats, por ejemplo, al límite superior de las playas. Esta planta contiene cristales de silicio en sus tejidos; ello le confiere una propiedad abrasiva desagradable para los animales herbívoros. En cambio, la yerba dl platero es buena para lustrar platerías. También se le atribuyen diversas propiedades medicinales.
El Helecho pelicula o sanguinaria, Hymenoglossum cruentum, es una de las 18 especies de las Hymenophyllaceae reconocidas en la región. Varias de estas especies comparten el nombre vernacular de "helecho película", y muchas de estas especies son epifitas.
Licopodio, palmita o pimpinela, Lycopodium paniculatum, parece una ilustración de los bosques del Carbonífero. Se reconocen tres especies de Lycopodiaceae en la región.
La flor del pato o luchecillo, Azolla filiculoides es una pequeña planta flotante. Las hojas tiene una sección inferior con una cavidad en la cual se fijan cianobacterias del tipo llamado Anabaena, capaces de fijar nitrógeno. Las anabaenas también producen sustancias tóxicas. Esta plantita tiene distribución global.
Hierba-loza, huedahue, Gleichenia squamulosa. El nombre de hierba-loza se aplica a cuatro especies de Gleichenaceae presentes en la región.
Existen todavía otras especies de helecho en la región. Su determinación tiene algunas dificultades. El primer volumen de la "Flora de Chile" producida por la Universidad de Concepción está dedicado a este taxon y permite seguir determinado otros helechos - con algún esfuerzo y aplicación.
Los musgos son plantas verdes terrestres no vasculares. Globalmente se reconocen unas 15 000 especies. El Missouri Botanical Garden tiene un buen sitio sobre los musgos de Chile. Muchas especies viven como pioneras bajo condiciones extremas. La diversidad de los musgos es particularmente rica en las selvas pluviales, donde su habilidad en filtrar agua de lluvia y rocí0 les es ventajosa. Se reconocen en Chile unas 800 especies de musgos, de las cuales 412 estan presentes en la Region de los Lagos. La especie llamada ponpón, Sphagnum magellanicul se cosecha en el Sur de Chile (pero no en la región del Lago) para varias aplicaciones.
"Herbáceo" se opone a "leñoso". Estas plantas, llegado el fin de su período vegetativo anual, abandonan sus partes aéreas para volver en el próximo período vegetativo, sea por nuevos brotes de sus partes subterráneas, sea por las semillas. Los helechos y musgos generalmente califican como herbáceos pero hemos tratado separadamente con estos grupos porque el observador se habitúa fácilmente a reconocer su especifidad.
Las gramíneas o pasto, Poaceae (antes Gramineae) frecuentemenmte pero no necesariamente son herbáceas; bajo "arbustos" hemos visto algunas especies del género Chusquea. Las semillas de diversas poáceas, tales como el trigo y la cebada, sirven en forma básica y masiva a la alimentación humana, en forma de pan o de cerveza. Además de los humanos, una gran diversidad y cantidad de animales - aves y pequeños roedores - consumen estas semillas, mientras que los animales herbívoros consumen las partes verdes. Quienquiera observe la germinación del trigo o del "pasto" puede darse cuenta que son monocotiledóneas. El levantamiento botánico de 1974 apuntó 10 especies de poáceas nativas. Para los no iniciados, las diferencias entre poáceas pueden ser sutiles y difíciles de verificar. Por el momento introduciremos sólo una poácea nativa, fácilmente reconocible: la cortadera.
La cola de zorro o cortadera, Cortaderia araucana no es muy apreciada por los animales herbívoros, salvo cuando está recién brotando, debido al borde cortante de las hojas. Este género de las poáceas entró a la jardinería por su robusto tamaño y vistosa inflorescencia; esta última le ha ganado el nombre de "cola de zorro". La cortadera se puede observar en los campos arenosos entre Ensenada y Petrohué y en varios sitios rocosos o arenosos en torno al Lago.
Las ciperáceas, Cyperaceae, tienen al menos 19 especies nativas en la región del Lago. Muchas de estas plantas tienen hojas largas y cortantes, organizadas en torno al tallo en forma "triangular", eso es, que cada hoja nace a 120 grados de la anterior. Las ciperáceas crecen con frecuencia en suelos húmedos o anegados. Sus cañas y hojas fibrosas fueron utilizadas por los pueblos autóctonos para trenzar cuerdas, tejer esteras y otras aplicaciones similares. La entrada de las cuerdas plásticas ha resultado en escaso interés en continuar estas prácticas.
El quinquin o clinclin, Uncinia phleoides, es una especie de ciperácea cuyas semillas se pegan a la ropa, al pelo y aún a la piel. Si usted anda buscando plantas, esta planta lo anda buscando a usted.
La totora. El nombre se aplica a varias especies de plantas que crecen dentro del agua o muy próxima a ella. No todas ellas son ciperáceas. La totora más comú es Scirpus californicus.
El pangue o nalca, Gunnera tinctoria, antes Gunnera chilensis, es una hierba impresionante cuyas hojas gigantes pueden medir más de un metro de diámetro. El tallo carnoso es comestible en primavera y tiene un gusto ligeramente dulce y ácido. Es este tallo lo que realmente se llama nalca mientras que el nombre legítimo de la planta entera es "pangue", como el puma. Las raíces han sido utilizadas para teñir lana y este uso originó el nombre científico. El género Gunnera comprende especies que colonizan terreno denudado por deslizamientos de tierra. En jardinería estas plantas se usan para decorar canales y espejos de agua. En algunos ambientes: las Azores, Nueva Zelandia, el pangue se ha feralizado y vuelto una plaga difícil de controlar. Para establecerse sobre rocas peladas la planta necesita abundante humedad y se apoya en simbiosis con una cianobacteria. Esta simbiosis proporciona a la Gunnera el nitrógeno que necesita y no puede sacar del suelo; en cambio, la bacteria obtiene carbono. Un primo enano de la Gunnera tinctoria es la Gunnera magellanica, presente en situaciones de altura en la región del Lago.
La ortiga caballuna, Loasa sp. pertenece al taxon de las Loasaceae. En Chile se conocen más de 40 especies de Loasa. Ninguna de ellas fue hallada en el inventario botánico de la región del Lago en 1974 pero al menos una especie de ortiga caballuna es frecuente en el límite entre campos y bosque, quizás tomando ventaja de las actividades humanas. La taxonomía de las loasáceas está siendo revisada, con algunos descubrimientos interesantes. ChileFlora trae la ilustración de Loasa lateritia (la cual no está presente en la región del Lago).
La flor de pantano o violeta cimarrona, Pinguicula antartica, es una pequeña planta carnívora de la familia de las Lentibulariaceae. Vive en pantanos de altura.
El llantén peludo, Plantago barbata, se encuentra sobre la línea de vegetación arbórea. .
La frutilla (fresa) chilena o frutilla chilota, Fragaria chiloensis, agradable comestible, se encuentra en la región del Lago.
El quinchamalí, Quinchamalium andinum crece más arriba del límite de los árboles. Esta hierba es utilizada como tisana medicinal.
Las "callampas" crecen en lugares diversos: bosques, prados, o árboles vivos o muertos. Ellos son los órganos reproductivos donde se forman las esporas o "semillas" cuya tarea es propagar la especie. El órgano vegetativo a través del cual el hongo obtiene sus nutrientes, llamado "micelio", es difícil de ver; el micelio se compone de finos filamentos llamados "hifas". A diferencia de los organismos vegetales y a semejanza de los animales, los hongos no tienen los medios para realizar la fotosíntesis. A pesar de lo que podría parecer un impedimento muy serio, el taxon de los hongos está muy lejos de ser amenazado de extinción. Estos organismos despliegan diversas estrategias para procurarse los nutrientes necesarios para vivir. Las estrategias más notables son: reciclar materias orgánicas presentes en el suelo o donde el hongo la encuentra; y asociación con otro organismo capaz de efectuar fotosíntesis (los llamados "autobiontes") con fines de mutuo beneficio. Algunos hongos reciclan para sus propios propósitos materia orgánica viviente - en otras palabras, tales hongos se establecen como parásitos de plantas o animales. El micelio (el "cuerpo" del hongo) puede extender sus hifas por distancias de más de un kilómetro. En cuanto a las esporas, ellas son numerosas y pequeñas y pueden viajar grandes distancias llevadas por el aire. Se puede afirmar que dondequiera hay alimento adecuado para hongos, las esporas de hongo vendrán a establecerse y tomar posesión. Por cierto, un hongo es mucho más que unos pelos grises sobre alimentos en descomposición, manchas negras sobre las hojas del rosal o las callampas encontrados en campos y bosques. El número de especies de hongos que existen sobre el globo se estima en el orden de 500 000, y muchas de ellas no han sido aún descritas. Para muchas de las especies descritas tenemos apenas nociones vagas y aproximativas sobre su biología. Los hongos pueden ser extremadamente útiles, como encontró Fleming cuando descubrió la penicilina; los hongos también pueden ser devastadoras plagas agrícolas, y buena parte de la investigación se ha enfocado en estos aspectos de interés económico inmediata.
En Chile se usa la expresión "vale hongo" para significar que algo es de poco valor, pero esa figura del lenguaje subestima el valor que pueden tener estos organismos. Un kg de trufas Tuber magnatum puede cotizarse en varios miles de dólares.
En esta sección nos ocuparemos muy brevemente de algunas callampas - el "fruto" de hongos saprofíticos - vistas en la región del Lago; "saprofítico" significa que estos hongos reciclan materia orgánica muerta. Lo cierto es que para muchas especies no tenemos una idea precisa sobre lo que hacen para existir. Estamos apenas tocando la superficie del vasto mundo de estos organismos.
Algunas callampas son muy buenas de comer. Para muchos, buscar y encontrar callampas es divertido. Algunas son comestibles buenas, otras apenas comestibles, otras son ligeramente o seriamente indigestas, y por fin hay callampas tóxicas y aún letales. Gustar callampas indiscriminadamente es como jugar a la ruleta rusa. Si no conoce las cualidades de la callampa, aprenda observando a una persona experimentada recogerlas, prepararlas y comerlas y antes de repetir lo visto, asegúrese que esa persona continúa libre de cólicos. Observe exactamente, y no distraídamente, el aspecto y características de la callampa, su perfume, su edad y la forma de prepararla. No es necesario entregarse al pánico; basta ser prudente - en fin de cuentas las callampas pueden ser nutritivas y deliciosas, y cada año sólo pocas personas temerarias mueren por consumir callampas venenosas. En cuanto a las famosas trufas, nunca han sido vistas crecer en la región del Lago.
El dihueñe, llaollao o pinatra, Cyttaria sp., crece en las ramas de varias especies de Nothofagus. En la región del Lago, la especie que crece en primavera en las ramas del coihue se supone ser Cyttaria harioti; parece una pelota de golf de color amarillo naranja y habitualmente se consume cruda en forma de ensalada. Su sabor es ligeramente dulce. De la Cyttaria darwinii se dice que también crece sobre el coihue.
La lengua de vaca, Fistulina hepatica, es un hongo cosmopolita. En esta región crece sobre varias especies de nothofagus. Se consume cruda o cocida.
El changle, pata de lagartija o pilo-pilo, Clavulina cristata, de las Clavariaceae, tiene el aspecto de un paquete de clavos amarillos. Frecuentemente asociado con quila, murta y chaura, y también con el coihue. Comestible apreciado, pero algunos advierten que puede ser tóxico.
El chicharrón de monte, Gyromitra antarctica, tiene el aspecto de un cerebro de color castaño. Aparece habitualmente después de incendios forestales. Contiene ácido helvético y debe ser cocido antes de consumir.
El loyo, Boletus loyo, un buen comestible, de tamaño grande (18 cm), frecuentemente es encontrado en asociación con la quila.
El Choclo, picoco, colmenita o morella, Morchella intermedia, se puede ver como una pequeña coronta de maíz. Estos hongos son huecos. Excelente comestible pero se recomienda lavarlos con agua caliente antes de cocinar.
La selva pluvial austral es particularmente rica en líquenes y a ciertos niveles de altura y humedad se encuentran en mucha abundancia e impresionante tamaño. Los líquenes son organismos que se componen de un hongo - el micobionte - y una o más organismos fitobiontes, capaces de fotosíntesis; estas especies cooperan, es decir, son simbiontes. Los fitobiomtes asociados al hongo son generalmente cianobacterias o algas verdes. En la asociación cooperativa, el hongo proporciona apoyo físico, minerales y agua; el alga sintetiza azúcares que a su vez alimentan al hongo. Las especies asociadas conservan cada cual su propio sistema reproductivo. En el resultado, los líquenes son organismos versátiles y resistentes capaces de colonizar ambientes tanto extremadamente fríos como calurosos, en los cuales otros organismos son incapaces de establecerse. Sin ambargo, los líquenes son incapaces de eliminar elementos o compuestos tóxicos tales como los metales pesados, y cuando éstos se acumulan, matan al líquen. Por esta característica, los líquenes son usados como indicadores sensibles de la contaminaciín atmosférica.
El número de especies de líquen se calcula en unos 20 000. Cada año se describe para la ciencia un centenar de especies no conocidas antes.
La barba de palo, Usnea sp., es un líquen de color amarillo brillante que crece en las ramas de los árboles, bajo ciertas condiciones en gran cantidad y en ejemplares grandes. En la región del Lago, el bosque que contiene estos líquenes aparece a unos 1000 metros de altitud. La barba de palo se ha usado para teñir lana de un color amarillo verdoso.
Los colonos del Lago introdujeron una cantidad de especies botánicas "neófitas" originarias de otras partes, algunas para proporcionar alimento para humanos o animales, y otras en forma no intencional, como el omnipresente sietevenas Plantago lanceolata. La selva pluvial no contiene naturalmente mucho "pasto" y gran parte de la alimentación de los animales domésticos proviene de especies de origen exótico. En la práctica, hay que mirar bien para encontrar alguna especie nativa en las praderas artificiales de la región. Entre las plantas neófitas nos enfocamos en las plantas "ferales", plantas de origen exótico escapadas de la domesticidad de los jardines y huertos. Algunas de ellas son causa de preocupación por diversos motivos. Las variedades de especies usadas en agricultura generalmente dependen de la protección humana para sobrevivir y no se feralizan fácilmente.
El álamo, Populus nigra, fue plantado por los primeros colonos para la protecciód de sus habitaciones del viento después de la destrucción del bosque nativo. Algunos de estos álamos todavía se pueden observar. Todos los álamos de Chile descienden de una estaca traída por los jesuitas hace siglos. Estos írboles clonados son todos de género masculino y no producen semillas. Hubo un tiempo en el cual los ojos de los colonos eran insensibles a la belleza de las especies nativas y no deseaban sino eliminarlas. Los álamos plantados en torno a la casa en cierta forma simbolizaban el triunfo de lo invasor sobre lo nativo.
Otros árboles, tales como la encina, el arce y varias especies de pino y de cedro fueron introducidas con propósitos ornamentales, puesto que las especies nativas eran consideradas "salvajes" y por lo tanto incapaces de proporcionar ornamento. Las novedades sobre especies del bosque valdiviano establecidas en otras latitudes como "best seller" de la industria jardinera se recibían con incredulidad.
Los colonos también plantaron diversas variedades de árboles frutales, como por ejemplo manzanos, Malus comunis; ciruelos y cerezos, Prunus sp.; nogales, Juglans regia; y castaños, Castanea sativa. En los huertos de la región también se encuentran variedades de durazno y de aguacate o palta. Ninguna de estas especies ha sido causa de problemas por feralizaciín.
La zarzamora o murra, Rubus sp., fue introducida por colonos como fruto deseable y sabroso. Esta especie se ha adaptado muy bien y forma matorrales densos inaccesibles al ganado, resultando en un problema agrícola literalmente espinoso. La guerra química contra esta especie resultó costosa e indeseable. El ganado caprino es relativamente eficaz para contener los brotes tiernos y debilitar la zarza. Su estatuto de plaga agrícola se ha atenuado con la llegada de hongos que la parasitan.
El retamo, Spartium junceum, syn. Genista juncea, una especie que pertenece a las Fabaceae, fue introducido con propósitos ornamentales. Esta planta tóxica no es consumida por los animales. La región del Lago está siendo invadida por los retamos, los cuales prosperan en suelos arenosos considerados pobres por su escasa capacida de retener agua. Se observan densos matorrales que prosperan sobre los suelos arenosos y secos al pie del Osorno a lo largo de la carretera Ensenada - Petrohué, y en torno al estacionamiento en Petrohué. Sus abundantes flores amarillas en primavera tienen un efecto visial sobre el paisaje del Lago.
El cartucho, Digitalis purpurea, fue introducido en el siglo 19 con propósitos ornamentales en jardinería. Esta planta, antiguamente clasificada Scrophulariaceae, actualmente como Plantaginaceae, contiene digitalina, usada como medicamento cardiológico. Esta planta es tóxica y los animales no la consumen.
La Rosa mosqueta, Rosa eglanteria syn. Rosa canina, es una rosa europea que tiende a colonizar prados no mantenidos. Los pétalos son usados para preparar un jarabe perfumado. Con las frutas se prepara una mermelada sabrosa y también una infusión ("Cynorhodon", o sea, rosa canina). En la región central de Chile, la rosa mosqueta se explota para extraer esencias utilizadas en cosmética.
El llantén sietevenas, Plantago lanceolata, produce semillas que se pegan a las botas y la planta aparece dondequiera haya pasado una persona calzada. Inútil en la perspectiva del agricultor, esta planta ocupa una gran parte de los prados poco o mal mantenidos. En estudios arqueológicos se ha utilizado como indicador de la presencia de actividades agrícolas.